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Memoria de la Fiebre

Pocas veces en la vida, uno tiene la oportunidad de crecer entre las letras de una poetisa singular y carismática como fue Carilda Oliver Labra, quien falleciera el pasado 29 de Agosto. Quiero de manera póstuma, dedicar este post a su memoria.

El poema que sigue, es quizás el más conocido de su extensa obra.

A tu memoria Carilda, aquí también nos desordenamos.

Me desordeno, amor, me desordeno

Me desordeno, amor, me desordeno
cuando voy en tu boca, demorada,
y casi sin por qué, casi por nada,
te toco con la punta de mi seno.

Te toco con la punta de mi seno
y con mi soledad desamparada;
y acaso sin estar enamorada
me desordeno, amor, me desordeno.

Y mi suerte de fruta respetada
arde en tu mano lúbrica y turbada
como una mal promesa de veneno;

y aunque quiero besarte arrodillada,
cuando voy en tu boca, demorada,
me desordeno, amor, me desordeno.
Autora: Carilda Oliver Labra (De: Memoria de la fiebre)

Carilda recitando el poema

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