Arenas del Tiempo

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Mar de Lágrimas…

Llegó el momento en el que como se dice se “había quedado seco”, después de mucho tiempo, ya no tenía energía, agotado, más bien le invadía un hambre por algo dulce, y  sueño… querría comer un helado, quizás un chocolate de una forma inconsciente ahora su cerebro le pedía glucosa.

No importa si había llorado, diez minutos, o un tiempo no definido; pero para haber sabido que la tranquilidad de pronto llegaría a su alma, no hubiese contenido ese nudo en la garganta por tanto tiempo. Podría decir que era una especie de catarsis que le limpiaba por dentro y le hacía sentir mejor, cuando menos  un poco, sin tan agobio.

Por qué se escondía de lo que sentía? No pasa nada no es vergonzoso, sentir y llorar, se repetía ahora, a sí mismo. Realmente no era ni más ni menos fuerte, por haber llorado, cuando menos se le había quitado de pronto el 40% del peso que sentía que llevaba su alma, antes  que su sentir estallara en esa  lluvia de lágrimas; que no pudo, no supo o no quiso contener más.

De pronto noto que aquella tristeza, enfado, o ambos disminuían; claro no desaparecían, más ahora podía pensar un poco más. El estrés era mucho más llevadero, digamos que las emociones estaban allí pero las podía manejar un más.

Aquel insomnio, de pronto hasta era un deseo por dormir, un cansancio casi delicioso; como si los nervios acumulados, se hubieran relajado.

Su respiración volvió a ser calma, poco a poco dejó de sollozar; y ya no era acelerada como cuando lloraba intensamente.

Claro que necesitaría más que lágrimas para solucionar, más el expresar las emociones, no debía ser un problema, como no lo es reír, pensó para sí.

Se levantó lentamente del sillón, sin encender la luz, y simplemente se acurruco en su cama, con una frazada encima… pensó en su infancia, se transportó al regazo de su abuela acariciándole el cabello… la tormenta había pasado en “aquel mar de lágrimas”, desde mañana estudiaría y buscaría las diferentes soluciones posibles.