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¿Casualidad | Destino? – Dos caras de una misma moneda

Hay días en los que Cronos y Ananke desearían que ni les tocara en la puerta, días en los que si nos encontramos caminando por ahí, ni me retornan el saludo. Dicen ellos que cada vez que me ocupo de pelar mi calva cabeza, me pongo denso, retórico, filosófico, y que les resulta muy difícil seguir el hilo de mis razonamientos.

A lo mejor hay algo de cierto en lo que dicen, pues cada vez que me pelo pienso que es el momento oportuno para recordarme a mí mismo todo lo que mi nombre significa y las consecuencias que tienen para todos el ser como soy.

Es así, que para variar, hoy después de pelarme he decidido leer lo que otros dicen acerca de la casualidad, el momento preciso y el  destino.

Como no puedo repetirlo todo, so pena de aburrirlos, creo entonces conveniente presentarles tres fragmentos de la obra escrita de Ernesto Sábato.

Casualidades y Destinos según Ernesto Sábato

“No hay casualidades sino destinos. No se encuentra sino lo que se busca, y se busca lo que en cierto modo está escondido en lo más profundo y oscuro de nuestro corazón. Porque si no, ¿cómo el encuentro con una misma persona no produce en dos seres los mismos resultados? ¿Por qué a uno el encuentro con un revolucionario lo lleva a la revolución y al otro lo deja indiferente? Razón por la cual parece como que uno termina por encontrarse al final con las personas que debe encontrar, quedando así la casualidad reducida a límites muy modestos. De modo que esos encuentros que en la vida de cada uno nos parecen asombrosos, no son otra cosa que la consecuencia de esas fuerzas desconocidas que nos aproximan a través de la multitud indiferente, como las limaduras de hierro se orientan a distancia hasta los polos de un poderoso imán; movimientos; movimientos que constituirían motivo de asombro para las limaduras si tuviesen alguna conciencia de sus actos sin alcanzar a tener, empero, un conocimiento pleno y total de la realidad. Así, marchamos un poco sonámbulos, hacia los seres que de algún modo son desde el comienzo nuestros destinatarios”. –(Sobre héroes y tumbas)

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“Ni el amor, ni los encuentros verdaderos, ni siquiera los profundos desencuentros, son obra de las casualidades, sino que nos están misteriosamente reservados. Cuántas veces en la vida me ha sorprendido cómo, entre las multitudes de personas que existen en el mundo, nos cruzamos con aquellas que, de alguna manera, poseían las tablas de nuestro destino, como si hubiéramos pertenecido a una misma organización secreta, o a los capítulos de un mismo libro!

Nunca supe si se los reconoce porque ya se los buscaba, o se los busca porque ya bordeaban los aledaños de nuestro destino”.

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“Pero no creo en el destino como fatalidad, como en la tradición griega, o en nuestro tango: “contra el destino, nadie la talla”. Porque de ser así, ¿para qué les estaría escribiendo?

Creo que la libertad nos fue destinada para cumplir una misión en la vida; y sin libertad nada vale la pena. Es más, creo que la libertad que está a nuestro alcance es mayor de la que nos atrevemos a vivir”. –(La resistencia)